Después de los últimos artículos sobre el subaseguramiento, varios clientes me hicieron una versión de la misma pregunta: ¿mi póliza cubre los terremotos?
Si lees consejos de seguros escritos para Estados Unidos continental, la respuesta casi siempre es no. Allá el terremoto está excluido de la póliza estándar de propiedad y hay que comprarlo aparte.
En Puerto Rico, la respuesta suele ser sí. Y eso sorprende a la gente, porque la mayoría de lo que han leído fue escrito para otro lugar. Ahí empieza el verdadero problema. No en si tienes la cobertura. En lo que crees que hace.
Por qué probablemente ya la tienes
Dos cosas hacen que la cobertura de terremoto sea común aquí de una forma que no lo es en el continente. Primero, casi siempre viene incluida en la póliza de propiedad. Muchas pólizas en Puerto Rico combinan fuego, vientos y terremoto en la misma cobertura, en lugar de vender el terremoto como un producto aparte que tienes que pedir.
Segundo, si tu casa está financiada, tu banco lo exige. En Puerto Rico, una propiedad que sirve de garantía para una hipoteca tiene que estar asegurada contra fuego, huracán y terremoto. El banco protege su propio activo, pero el resultado es el mismo: mientras tengas hipoteca, casi seguro tienes cobertura de terremoto. Así que si alguien te dijo que salieras a comprar seguro de terremoto, ese consejo probablemente vino de un lugar donde las reglas son distintas.
Dónde la cobertura sí desaparece
La verdadera brecha en Puerto Rico no es la del continente. Aparece en un momento específico: cuando ya no hay hipoteca. Una vez la casa está saldada, el requisito del banco desaparece con ella. Ya nadie obliga la cobertura, y todos los años veo dueños que eliminan vientos o terremoto para bajar la prima. Parece un ahorro razonable hasta que la tierra tiembla.
Fíjate quiénes suelen ser. Las casas que se han tenido por más tiempo, de personas que han pagado al sistema toda la vida, muchas veces son las que ahora cargan con la menor cobertura catastrófica. Si esa es tu situación, o la de un padre o madre, la decisión ahora es completamente tuya, y nadie la está revisando por ti.
El deducible que nadie explica
Tener la cobertura no es lo mismo que entenderla. Los deducibles de terremoto y vientos no son cantidades fijas. Se calculan como un por ciento del valor asegurado de la estructura. En Puerto Rico, vientos suele ser 2 por ciento y terremoto 5 por ciento.
Aquí está por qué importa. En una casa asegurada en $400,000, el deducible de vientos es $8,000 y el de terremoto es $20,000, de tu bolsillo, antes de que la póliza pague un solo dólar. En una pérdida parcial, ese deducible puede acercarse o superar el costo del daño real. Ese es el momento en que uno se siente cubierto hasta que llega el estimado. El número siempre estuvo en la póliza. Solo que nunca se explicó.
Puedes tener seguro de terremoto, radicar una reclamación válida, y aun así pagar mucho más de lo que esperabas. Estar cubierto y quedar protegido de verdad son dos cosas distintas.
Las estructuras que nadie lista
Tu póliza asegura la casa. No asegura automáticamente todo lo demás en la propiedad. El gazebo, las verjas, la piscina, la terraza, el portón exterior, el garaje separado. Estas se tratan como estructuras aparte, y si no están específicamente nombradas y valoradas en la póliza, puede que no estén cubiertas del todo, o que no lo estén en absoluto.
Eso se vuelve un problema real cuando el daño cae solo sobre esas estructuras. Digamos que una tormenta destruye tu verja y el equipo de la piscina pero deja la casa en pie. El deducible sigue aplicando, y en base a por ciento se puede comer la reclamación completa antes de que veas un dólar. Pagaste primas por años, el daño es real, y el pago es cero. En una propiedad con piscina, cocina exterior o mucha verja, eso es bastante valor quedando fuera de la cobertura que asumes que tienes.
El multiplicador del subaseguramiento
La cobertura de terremoto se escribe sobre el valor asegurado de tu edificio. Si ese valor está por debajo de lo que costaría reconstruir hoy, y los costos de construcción en Puerto Rico no se han quedado quietos, entonces tu deducible por ciento sale de una base subestimada. Además, una penalidad de coaseguro puede reducir aún más el pago en una reclamación parcial. Puedes tener seguro de terremoto, radicar una reclamación válida, y aun así terminar pagando mucho más de lo esperado, porque el valor asegurado estaba mal desde el principio.
El problema de la combinación
Los dueños de propiedad aquí tienen que planificar para más de una catástrofe. Los huracanes y los terremotos amenazan la estructura, y ambos pueden causar inundaciones. Hay tres tipos de cobertura en juego:
- Póliza de propiedad, que en Puerto Rico suele incluir vientos y terremoto
- Seguro de inundación, a través de NFIP o una aseguradora privada
- Cobertura de terremoto, ya sea incluida o por separado
Esta es la que de verdad suele faltar: la inundación. No es parte de la póliza estándar de propiedad, y muy pocos dueños la tienen. Cuando dos riesgos se solapan en un mismo evento, ahí es exactamente donde las aseguradoras buscan denegar, y donde una pieza que falta te deja expuesto.
Cómo es realmente una revisión
No te voy a vender una póliza que ya tienes. El propósito de una revisión es confirmar unas cuantas cosas. Que tu cobertura catastrófica sigue vigente, sobre todo si ya no hay hipoteca y nadie la está exigiendo. Que tu valor asegurado refleja lo que costaría reconstruir hoy. Que las estructuras en tu propiedad, la piscina, las verjas, el gazebo, el garaje separado, estén de verdad listadas y valoradas. Y que entiendas tu deducible antes de que un ajustador te lo explique.
Si tienes propiedad en Puerto Rico y nunca has mirado estas cosas de verdad, puede que no estés tan preparado como crees, aun con una póliza vigente. Suele tomar cerca de una hora, y termina de una de dos maneras: la tranquilidad de que estás bien, o un panorama claro de qué arreglar. Ambos son buenos resultados, porque ambos te dicen dónde estás parado antes de una reclamación en vez de durante. Si quieres una revisión de tu cobertura de propiedad actual, con gusto lo conversamos. Sin presión de venta.